Cuando el amor duele

¿Cómo decir el amor, en general? No es lo que me propongo hoy, sino buscar las coordenadas del que duele. Más precisamente, de cierto dolor amoroso: el sacrificial, donde uno se desgarra, se ofrece a sí mismo a la intemperie, a que lo maltraten, a que le sean infiel…por amor.

Dar todo por el otro, a manera condicional y eterna, es amar en nuestra cultura. Quizás el caso paradigmático sería Jesucristo y su Pasión, pero seguro ustedes tienen a alguien en su entorno con estas mismas características, igual de pasional; también, puse links a canciones populares para mostrarlo (por favor, regresen, no se queden en los vídeos). Más allá de decir si esto está bien o mal (no nos competería), exploraremos un poco el sufrimiento asociado con esta manera de amar.

Como la cultura propone que el amor debe ser tanto incondicional como eterno —desconociendo que el amor implica una clasificación y que la gente cambia—, las personas se deben ofrecer como sacrificio para sostenerlo.

Sostener la incondicionalidad del amor es ignorar las implicaciones de escoger, lo que se puede interpretar como siguiendo ciertas pautas. Para algunos, estos serán más obvios: color de piel, tipo corporal, altura; otros, más rebuscados: tono de voz, cualidades de la mirada, olor; incluso, ya decir que te gustan los hombres o las mujeres, es poner una condición. Si hay personas que no te gustan, tu amor no es incondicional.

Entonces, postular la eternidad del amor es ignorar la posibilidad de cambio de las personas involucrada. Si cada uno tiene ciertos parámetros para definir a quién amar, la otra persona tuviera que mantenerse dentro de esos límites, para siempre. Instituir que el amor tiene que ser para siempre, desconoce que se basa en las condiciones y el estar de los involucrados.

Además, sólo se amaría en la medida que se estuviera dispuesto a sufrir por el otro. Así, se pudiera pensar que el problema es que no hay simetría en la relación, dado que uno está dispuesto a arriesgar más, amar más, que el otro (“tú no me quieres tanto como yo te quiero a ti”). El no poder cumplir con las exigencias —realistas o no—, también sería leído como falta de amor a través de la incapacidad (“tú no me quieres porque no estás dispuesto a hacer esto”). En general, cualquier impedimento a ser quien uno verdaderamente es, sería culpa de no amar (“me tienes que querer tal y como soy”).

Todo esto se sostiene en la siguiente lógica absolutista: Si el amor todo lo puede, incluso pudiera colmar lo fallido, lo incompleto y lo agujereado de la experiencia humana… si se está dispuesto a hacer el gran sacrificio. El amor sacrificial buscaría incluso ahogar la diferencia humana, haciendo uno a partir de dos para siempre, asesinando al individuo y el tiempo. “Yo” se tiene que destruir… por amor.

¿Habría otra manera de amar? Sí; por eso abrí este texto con una pregunta de respuesta imposible: no hay el amor, sino muchos diferentes. No me refiero a que cada uno siente cosas diferentes (puesto que esto ya sería una manera de entender el amor: aquello que cada uno, singularmente, siente por otro), sino que la misma definición de amor cambie.

Debido a que estamos sumergidos en la corriente cultural, nos es muy difícil pensar un amor diferente a éste. Pero, en la historia, ha habido muchos, incluyendo la relación de un hombre sabio con un joven inexperto, como pasaba en la antigua Grecia. Acá, no hubiera sacrificio, sino enseñanza. Por ejemplo, a Alcibíades no importaría la belleza física de Sócrates (bien feo que era, por cierto), sino la sabiduría que venía con su vejez (a pesar de que no sabía nada, ¡cuánto sabía!). Es decir, este amor, ni más ni menos, sería pedófilo, homosexual , asimétrico e intelectual (no “pasional”).

Probablemente digas, “No, pero eso no es amor verdadero“, volteando los ojos y con una sonrisa en la cara… “Eso es sólo sabiduría, enseñanza, transferencia.” Pero, ¿qué te hace pensar que tu forma de hacer el amor es mejor que las otras? ¿No estarás respondiendo tú también a los ideales —individualistas, del dolor y atemporal— que corresponden a nuestra cultura?

Quizás habría otra manera de amar. Quizás se pudiera ser uno a partir de dos tomando otros parámetros que no sean el sacrificio. Quizás tome todo un trabajo, pero quizás se pudiera dejar de sufrir por estar buscando siempre a maltratadores, infieles, que hacen llorar todas las noches.

Sería la apuesta de un análisis.

Feliz día de San Valentín.

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4 thoughts on “Cuando el amor duele

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